Cómo compaginar el trabajo con el estudio de la oposición al Cuerpo Técnico de Hacienda (sin morir en el intento)

Estudiar una oposición como la del Cuerpo Técnico de Hacienda ya es, de por sí, una aventura digna de épica. Pero si a eso le sumamos una jornada laboral, la cosa pasa de “reto” a “supervivencia pura”. ¿Es posible compaginar ambas cosas? Sí. ¿Fácil? No. ¿Merece la pena? Sin duda. 😅

A continuación, vamos a repasar qué suele funcionar (y qué no tanto) cuando uno tiene que estudiar esta oposición mientras trabaja. Porque no, no hay fórmula mágica… pero sí algunas estrategias que marcan la diferencia.


1. No lo llames “milagro”, llámalo planificación

Cuando se trabaja, el tiempo libre es oro. Y los fines de semana, directamente, platino. Por eso, lo primero es diseñar una planificación muy realista, ajustada al tiempo real disponible, y no a lo que nos gustaría tener.

Lo normal es centrarse en estudiar a fondo los fines de semana, y reservar los días de diario para tareas más ligeras (repasar esquemas, leer temas en el camino al trabajo si puedes, hacer preguntas de convocatorias anteriores…). Un enfoque flexible pero constante es más eficaz que intentar hacerlo todo y quemarse en tres semanas.

Sí, eso implica renunciar a algunas siestas y domingos de sofá. Pero si uno se organiza bien, incluso trabajando, puede avanzar de forma sólida. 💪


2. Organización semanal: el tetris del opositor

Durante la semana hay que jugar al tetris con las horas. ¿Tienes media hora libre al llegar a casa? Haz un repaso rápido. ¿Un rato después de comer? Pilla un resumen. Aunque sea poco, todo suma. La clave está en no dejar días en blanco.

Y sí, habrá días que se hagan bola, pero si te organizas bien, es posible avanzar a buen ritmo sin perder la cabeza (ni el trabajo).

Cuando durante la semana el tiempo va justo, los fines de semana se convierten en el auténtico motor del estudio. No es que haya que estudiar 24 horas seguidas, pero sí conviene exprimir esas horas como si fueran el último café antes del test del segundo ejercicio.

Eso sí, con cabeza: hay que meter caña, pero también evitar el agotamiento. Estudiar bien no es lo mismo que estudiar sin parar.


3. Objetivos a medio plazo: la clave para no venirse abajo

Es fácil venirse abajo si se empieza a estudiar pensando en aprobar a la primera. Porque la verdad es que, compaginando trabajo y oposición, lo habitual es necesitar más de una convocatoria.

Pero aquí viene lo bueno: los cambios recientes en la convocatoria del Cuerpo Técnico de Hacienda permiten que muchos esfuerzos se conserven. Ahora, si apruebas un ejercicio, puedes guardarlo para la siguiente convocatoria:

  • En turno libre, puedes reservar ejercicios aprobados durante 1 convocatoria.
  • En promoción interna, esa reserva dura hasta 2 convocatorias.

Esto significa que puedes modular tu preparación: centrarte en el primero un año, y si lo sacas, rematar los siguientes en la siguiente convocatoria sin volver a empezar de cero. Es una oportunidad estratégica que antes no existía y que puede aliviar bastante la carga mental.


4. Tareas clave: estudiar sí, pero bien enfocada

No todo lo que “suena a estudiar” es útil. Para sacar provecho al poco tiempo disponible, hay que priorizar:

  • Lectura activa de temas con subrayado y anotaciones.
  • Simulacros de test del primer ejercicio, con corrección razonada.
  • Repaso de legislación con esquemas.
  • Redacción de preguntas cortas del tercero.
  • Revisión de errores comunes (sí, esos que siempre se repiten).

Evita tareas pasivas como subrayar sin pensar o ver vídeos sin practicar. Menos tiempo significa más exigencia en la calidad del estudio.

En este sentido, tener un preparador que entienda tu situación, contar con resúmenes claros, simulacros corregidos, y material audiovisual para los ratos “muertos” marca una diferencia enorme. No necesitas más horas, sino mejores horas.


5. No te pongas fecha de caducidad (al menos, no una demasiado rígida)

A veces, uno se marca como objetivo aprobar en la siguiente convocatoria… y claro, cuando no se consigue, el bajón es de campeonato. Es normal.

Por eso es importante tener claro que aprobar trabajando lleva más tiempo. Lo mejor es centrarse en avanzar, consolidar, y no compararse con quien se dedica 100% a la oposición. Esto es una carrera de fondo, no un esprint. 🏃‍♀️🏃‍♂️

No todos los días saldrán bien. A veces se te cae el planning, otras el cansancio vence y otras simplemente no te apetece. Es normal. Lo importante es mantener el hábito, aunque un día sea solo media hora.

La clave está en no abandonar la rutina aunque haya tropiezos. Quien aguanta, acaba llegando. 💥


6. Cuida tu energía: el café ayuda, pero no lo hace todo ☕

Cuando compaginas trabajo y oposición, el cansancio es parte del menú. Y aunque el café, el té y los paseos rápidos ayudan, lo que realmente marca la diferencia es tener rutinas sostenibles: dormir bien, comer decente y evitar ir siempre al límite.

Una hora de estudio con energía vale más que tres arrastrándose por el folio.


7. Y por último: no te olvides de ti

Es muy fácil caer en la rutina “trabajo-estudio-dormir-repetir”. Pero sin algo de desconexión y autocuidado, la energía se agota rápido. A veces, dar un paseo, el deporte, una serie, una comida decente o un tiempo con amigos son más productivos que una hora extra de estudio sin foco.

El opositor que trabaja tiene que cuidarse el doble, porque va con doble carga. Así que sí, estudia fuerte… pero no olvides vivir un poco también 😉


En resumen

Estudiar una oposición en general, y la del cuerpo Técnico de Hacienda en particular, mientras se trabaja no es misión imposible, pero sí requiere cabeza fría, constancia y mucha organización. Y sobre todo, tener claro que cada pequeño avance cuenta, aunque el ritmo no sea el más rápido. Porque aquí no gana quien va más deprisa, sino quien no se rinde.

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