A punto de salir la nota: cómo encarar el siguiente ejercicio sin perder el equilibrio

Sabías que ese día llegaría: la espera tras hacer el primer ejercicio. Ese extraño limbo en el que el examen ya ha pasado, las notas aún no han salido, y tú te preguntas: ¿Sigo estudiando? ¿Me estoy engañando a mí mismo? ¿Y si no paso? ¿Y si sí?

Son días complejos para cualquier opositor. Estás en ese momento tan especial y tan raro a la vez: han pasado varias semanas desde el primer examen, y sabes que la nota está cerca, muy cerca. Quizá en dos semanas o incluso antes. La tensión crece, las dudas se acumulan… y mientras tanto, el segundo ejercicio espera.

¿Qué hacer en estas dos semanas antes de la nota? ¿Cómo estudiar sin volverte loco, sin perder energía ni esperanza?

Vamos a hablar, sin filtros, de cómo afrontar esta etapa.


🌫️ La niebla de la incertidumbre

Lo más difícil de esta fase no es el estudio, sino lo emocional. Has estado meses (o años) preparando un examen durísimo, has dado lo mejor de ti, y ahora estás en manos de un tribunal. Y, mientras tanto, te dicen que sigas. Que sigas con fuerza, con foco, con motivación.

Es normal que no sientas eso ahora.

Tal vez sientes agotamiento, o un fuerte síndrome del impostor. O incluso culpa por pensar que deberías estar estudiando y no puedes concentrarte. Quizá alternas momentos de euforia (“creo que he pasado”) con otros de hundimiento (“imposible, lo hice fatal”).

Todo eso es normal. Esta oposición es una montaña rusa emocional. Así que lo primero que tienes que hacer es permitirte sentir. No eres menos opositor por dudar, por estar bloqueado o por tener miedo. Lo importante no es fingir que estás bien, sino no dejar que esas emociones te paralicen.


🧠 ¿Cómo gestiono el estudio ahora?

Ahora que sabes que lo emocional es el principal enemigo, hablemos de lo académico. Aquí van algunas recomendaciones para afrontar el estudio del segundo ejercicio de forma inteligente, realista y sostenible.

1. Planificación flexible

No sabes si has pasado, pero debes actuar como si lo hubieras hecho. Esto no significa que te encierres 10 horas al día a repasar contabilidad como si te fuera la vida en ello. Significa que diseñes una planificación flexible y estratégica que te permita avanzar sin quemarte.

Empieza por identificar tus puntos débiles. ¿Qué parte del segundo ejercicio te costaba más en simulacros? ¿Dónde fallaste en años anteriores? Dedica tiempo a eso.

Una opción útil es trabajar con bloques:

  • 1 bloque de contabilidad financiera
  • 1 bloque de contabilidad de sociedades
  • 1 bloque de matemática financiera

Organízate por semanas, no por días. Así podrás reajustar sin agobios.

2. Simulacros periódicos, sí o sí

Aunque aún no tengas confirmación de que has pasado, los simulacros son fundamentales. No solo te ayudan a mantener la técnica, sino que te “obligan” a aplicar los conocimientos bajo presión, que es lo más importante del segundo ejercicio.

Puedes hacerlos tú mismo con exámenes de años anteriores, o con los que prepare tu preparador/a. No esperes a tener seguridad para empezar con ellos.

3. Apóyate en tu entorno (o en otros opositores)

A veces, hablar con otros opositores que están en la misma situación ayuda muchísimo. Es muy probable que ellos también estén dudando, cansados, confundidos. Compartir sensaciones y estrategias puede aliviar esa carga emocional que arrastras.

Y si no tienes a nadie cerca, acércate a foros, canales de Telegram, Discord o grupos de WhatsApp. No estás solo.

📉 4. No pierdas tiempo en repasar desde el miedo

Puede que ahora te dé por pensar: “voy a repasar todo lo que no sé por si acaso entro”. Pero eso es un error. Estudiar por miedo lleva al caos. Sé selectivo. Revisa lo que te da seguridad, lo que sabes que puede salir y puedes reforzar. Lo demás, ya vendrá si pasas.

🧘‍♂️ 5. Cuida tu energía, no solo tu estudio

Estas semanas son emocionalmente duras. No descuides lo importante:

  • Dormir bien
  • Hacer algo de ejercicio
  • Desconectar una hora al día
  • Hablar con otros opositores o amigos

No eres una máquina. Si te vacías ahora, llegarás sin fuerza. Guárdate algo para después de la nota.


🧭 Recuerda tu porqué

En estos momentos es fácil olvidar por qué empezaste. Pero piensa en esto: has llegado hasta aquí, y eso no es casualidad. Te has enfrentado a un primer ejercicio duro, de esos que hacen criba, y lo has superado. Aunque aún no tengas la nota, estás más cerca del objetivo que hace unos meses.

Si finalmente no has pasado (cosa que aún no sabes), todo lo que estudies ahora no será en vano. El segundo ejercicio suele ser el gran muro para muchos, y adelantar trabajo es una inversión directa en tu futuro éxito.


💬 ¿Y si estoy convencido de que no he pasado?

Si después de una revisión objetiva de tu examen crees que no vas a pasar, no tires la toalla. Haz un pequeño duelo si lo necesitas, y luego replantea el estudio con perspectiva a medio plazo.

Incluso puedes aprovechar para reforzar el primer ejercicio si viste carencias, pero sin dejar de lado el estudio de los restantes. El gran error es esperar a “tener fuerzas” o a “volver a motivarte”. Las fuerzas llegan cuando te pones en marcha, no antes.


✨ Un último consejo

No necesitas estudiar perfecto estos días. Necesitas resistencia emocional y constancia. Aunque sea poco a poco, sigue. Aunque no lo veas claro, sigue. Aunque dudes de ti, sigue.

Esto es una carrera de fondo. A veces se gana por persistencia, no por brillantez.

Y si al final ves tu nombre en esa lista, querrás estar preparado. Querrás decir: “Sabía que podía pasar, y por eso no dejé de estudiar”. Y si no lo ves, al menos podrás decir: “Lo di todo hasta el final, y lo haré mejor la próxima vez”.

Porque, pase lo que pase, esto también forma parte del camino. Y tú sigues caminando.


📌 Resumen de ideas clave

  • Acepta tus emociones: miedo, dudas y agotamiento son normales.
  • Planifica con flexibilidad: bloques semanales, sin agobios.
  • Haz simulacros: no esperes a tener la nota.
  • Rodéate de apoyo: otros opositores o tu entorno cercano.
  • Piensa en el medio plazo: todo lo que avances ahora es oro, incluso si repites.

¿Te has visto reflejado en alguna parte? ¿Cómo estás gestionando tú esta espera? Si te apetece, puedes compartirlo. A veces, hablar ayuda más que estudiar.

Y sobre todo, no olvides que lo que estás haciendo tiene mucho mérito. Ya has vencido a la inercia, a la comodidad y a la indecisión. Eso te hace fuerte. Ahora, solo queda seguir.

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